Recomendaciones para el Diagnóstico, Tratamiento y Prevención de la Neumonía Adquirida en la Comunidad (NAC) en Adultos Inmunocompetentes.

michael


2019-Número:1

Investigación General

Recomendaciones para el Diagnóstico, Tratamiento y Prevención de la Neumonía Adquirida en la Comunidad (NAC) en Adultos Inmunocompetentes.

Pernett Frank

Neumología Medicina Interna Guia de Practica Neumonia adquiridad por la comunidad

Resumen

Adopción Institucional (1) Guía desarrollada por la Asociación Colombiana de Neumología y Cirugía de Tórax (ACNCT), Asociación Colombiana de Medicina Crítica y Cuidado Intensivo (AMCI), Asociación Colombiana de Medicina Interna (ACMI) y Asociación Colombiana de Infectología (ACIN).

Introducción

En Colombia, la neumonía es la cuarta causa de egreso hospitalario en pacientes mayores de 60 años, y es responsable de más de 70.000 egresos hospitalarios anuales; con una mortalidad que puede variar entre el 4 % y el 20 %, dependiendo de las comorbilidades y el tipo de germen (2). Aunque en el 40 % al 60 % de los casos no se puede establecer diagnóstico etiológico, el germen predominante sigue siendo Streptococcus pneumoniae (1). Es muy importante conocer la epidemiología local ya que esta información es relevante para el manejo. Adicionalmente, se revisan las escalas de riesgo validadas hasta el momento, por la importancia que tiene la identificación temprana de los pacientes con mayor riesgo de muerte.

DEFINICIÓN Y EPIDEMIOLOGÍA
Para que se pueda catalogar como NAC, debe ocurrir en pacientes que no se encuentren hospitalizados, o en aquellos hospitalizados en quienes los síntomas y signos ocurren en las primeras 48 horas de su ingreso.
En esta definición se excluye la neumonía que se presenta en residentes de hogares de cuidado crónico o en hogares geriátricos, o la que se presenta en personas que se encuentran en tratamiento ambulatorio en contacto frecuente con instituciones prestadoras de salud, condición que se ha denominado neumonía asociada a la atención en salud (1). En nuestro país, las neumonías son en su mayoría secundarias a  Streptococcus pneumoniae (12,5 % - 49 %), seguidas de Mycoplasma pneumonia (8,5 %-22 %), y de etiología mixta que alcanzan el 22 % (1). Existen factores de riesgo epidemiológico que son de vital importancia para definir el cubrimiento antibiótico (Tabla 1).

CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS
Los signos y síntomas pueden dividirse en dos categorías de acuerdo con la descripción histórica: típicos y atípicos. Esta diferenciación es útil para tener en cuenta microorganismos que en la evaluación inicial pueden no ser considerados, siendo difícil de diferenciar con base en los signos clínicos y paraclínicos.
En el paciente con síntomas típicos (tos, expectoración purulenta o hemoptoica, fiebre, dolor pleurítico y disnea), se deben tener en cuenta todas las características de riesgo epidemiológico mencionadas. En los pacientes con síntomas atípicos, predominan los síntomas extra pulmonares y es necesario evaluar si hubo contacto con un vector específico (3).
De estas neumonías es importante descartar las de origen zoonótico y las causadas por Legionella pneumophila ya que tienen un curso clínico más severo e incluso mortal.
Las neumonías atípicas de origen zoonótico invariablemente están relacionadas con la exposición al vector: aves psitácidas (Psitacosis), conejos o ciervos (Tularemia), ovejas o gatas parturientas (Fiebre Q). Sin esta exposición no se debe indagar más sobre esta etiología (3).

Legionella: Dentro de las características clínicas diferenciales, se encuentran fiebre mayor a 38.8ºC, bradicardia relativa, confusión mental, diarrea y dolor abdominal (4). En cuanto a los hallazgos paraclínicos es común observar hipofosfatemia, niveles elevados de ferritina y de CPK, y hematuria microscópica.
La hiponatremia también es frecuente, pero puede deberse a secreción inapropiada de hormona antidiurética (SIADH) y este síndrome se puede presentar en cualquier neumonía. En la Tabla 2 se presenta un abordaje basado en los hallazgos clínicos, orientado a la etiología de la neumonía bacteriana y su estudio etiológico.

Neumonía viral: Es importante considerar esta etiología cuando se está en medio de una epidemia.
Generalmente es de comienzo lento y se asocia con síntomas como rinitis y sibilancias. Dentro de los laboratorios se observa que cursan con leucocitos normales, PCR < de 20 mg/L y procalcitonina negativa (5). En cuanto a las características radiológicas, predominan los infiltrados intersticiales bilaterales (más que una consolidación lobar).

CRITERIOS DE HOSTPITALIZACIÓN(Figura 1)
Estos dependen principalmente de la severidad de la infección o la descompensación que esta cause en patologías de base. Es importante contemplar condiciones sociodemográficas como dificultades de acceso o ausencia de red de apoyo familiar.
Las dos escalas más utilizadas para clasificar el riesgo son la CURB-65 y la Escala de PSI (Índice de Severidad en Neumonía, por sus siglas en inglés) (1). Las escalas ayudan a diferenciar la neumonía grave que requiere hospitalización, y se recomienda el uso de la escala CURB-65 para definir hospitalización (1). Dentro de los pacientes hospitalizados existe un subgrupo que tiene mayor riesgo de muerte, y por lo tanto, su manejo inicial debe ser en la Unidad de Cuidado Intensivo (UCI). La American Thoracic Society (ATS) y la Infectious Disease Society of America (IDSA) sugieren la aplicación de criterios mayores y menores para definir el ingreso a UCI (Tabla 3).

DIAGNÓSTICO
El diagnóstico de neumonía se establece con base en los criterios clínicos ya descritos, sumados a los laboratorios e imágenes diagnósticas apropiadas. La guía colombiana considera que se debe tomar una radiografía de tórax en todo paciente con sospecha de neumonía, no solo para confirmar el diagnóstico, sino también para descartar complicaciones (Evidencia IIA) (1).
Los pacientes que por su condición requieren manejo ambulatorio, solo necesitan los estudios básicos, y salvo por razones epidemiológicas, no requieren estudio etiológico (Figura 1).
El abordaje diagnóstico dependerá de las sospechas etiológicas (típicos o atípicos) (Tabla 2).
En los casos de sospecha de neumonía severa de origen viral, se recomienda la realización de panel respiratorio FilmArray®.
Si se presenta un derrame pleural significativo asociado (> 1 cm en radiografía en decúbito lateral o > 5 cm en proyección lateral de pie o en ecografía de tórax), este debe ser estudiado mediante toracocentesis por medio de citoquímica, tinción de gram y cultivo (no olvidar tomar muestras simultaneas en sangre) (Evidencia IIB) (1).
Se recomienda realizar fibrobroncoscopía en los pacientes con sospecha de gérmenes no comunes, en los que no hay mejoría después de 72 horas de manejo antibiótico adecuado o que están bajo soporte ventilatorio invasivo (1).

TRATAMIENTO
Dentro del manejo se consideran algunas medidas generales que aplican a todos los pacientes hospitalizados (Evidencia IIA) (1):
•Suplencia adecuada de oxígeno para lograr saturación > 90 %.
•En los pacientes con riesgo de hipercapnia se debe hacer mediciones de gases arteriales.
•Hidratación y balance electrolítico adecuado.
•Profilaxis para trombosis venosa profunda y embolismo pulmonar.
•Terapia respiratoria.
•Manejo de enfermedades concomitantes.
•Monitorización hemodinámica y respiratoria no invasiva.
•Para los pacientes que ingresen a UCI, se recomienda la reanimación protocolizada y cuantitativa de los pacientes con hipoperfusión tisular inducida por sepsis (definida como hipotensión que persiste después de la exposición inicial de líquidos intravenosos o con lactato en sangre ≥ 4 mmol/ L).
La reanimación debe buscar normalizar los niveles elevados de lactato (Evidencia IIB) (6).

MANEJO ANTIMICROBIANO
El inicio de la terapia antimicrobiana es empírico; debe basarse en la gravedad del paciente, los factores de riesgo y el conocimiento de la epidemiología local. El propósito de las pruebas diagnósticas es lograr un diagnóstico etiológico lo más temprano posible para escoger el manejo más especifico. El inicio del manejo antimicrobiano no debe ser retrasado por las pruebas diagnósticas y en los casos graves debe iniciarse en la primera hora (1).
De acuerdo con los estudios epidemiológicos, en Colombia se recomienda usar un betalactámico asociado a un macrólido en los pacientes que requieran hospitalización (1).
La duración del tratamiento usualmente es de 5 a 7 días. En los casos de neumonía por atípicos, especialmente Legionella, la terapia puede requerir entre 10 y 14 días; y en los casos de neumonía con complicaciones, pueden requerirse hasta 21 días (1).
Se recomienda el cambio de antibiótico a vía oral cuando se logran las siguientes metas clínicas:
•Temperatura < 37.8ºC
•Frecuencia cardiaca < 100 latidos/ minuto
•Frecuencia respiratoria < 24 por minuto
•Presión sistólica > 90 mmHg (sin uso de vasopresores)
•Ausencia de diseminación hematógena de la infección en un paciente que tolere la vía oral (1).

Pacientes Ambulatorios (1)
•Se recomienda el uso de amoxicilina o claritromicina en pacientes con NAC que se tratan de forma ambulatoria y no tienen factores de riesgo (Evidencia IA).
•Se considera como alternativa el uso de doxiciclina (Evidencia IIB). En casos de alergia a los betalactámicos o intolerancia a los macrólidos, se recomienda el uso de moxifloxacina o levofloxacina (Evidencia IA).
•Se recomienda el uso de amoxicilina + acido clavulánico asociado a macrólido como tratamiento de primera línea en el paciente ambulatorio con factores de riesgo.
•Se recomienda el uso de cefuroxima asociado a claritromicina como alternativa en el paciente ambulatorio con factores de riesgo.
En caso de alergia a penicilinas se recomienda el uso de moxifloxacina o levofloxacina (Evidencia IA).
•No se recomienda el uso de moxifloxacina como terapia de primera línea por su amplio espectro; y además, porque dada su actividad frente a M.
Tuberculosis, como daño colateral puede generar la aparición de resistencia en este germen de gran importancia epidemiológica en nuestra región.
•No se recomienda el uso de eritromicina por su alta tasa de efectos secundarios y poca tolerabilidad.

Pacientes Hospitalizados en Piso General
Sin factores de riesgo (1): 
» Se recomienda el uso de penicilina cristalina (2 millones cada 4 horas) + claritromicina (500 mg IV cada 12 horas) como terapia de primera línea.
» Se recomienda el uso de ampicilina (2 g cada 4 horas) + claritromicina (500 mg IV cada 12 horas) como tratamiento alternativo (Evidencia IIB).
» En pacientes alérgicos a las penicilinas e intolerancia a los macrólidos, se recomienda el uso de fluoroquinolonas: moxifloxacina (400 mg IV al día) o levofloxacina (500 mg IV al día) (Evidencia IA).
» El uso de cefalosporinas de tercera generación y de moxifloxacina se debe limitar a pacientes que no son candidatos a otras estrategias de manejo.
» No se recomienda el uso de ertapenem en pacientes con NAC sin enfermedades concomitantes que se tratan de forma hospitalaria.
» En los pacientes con NAC en quienes la puntuación de la escala de CURB-65 es de 0 y 1 y requieran hospitalización por situaciones socioeconómicas, el tratamiento será similar al del grupo sin factores de riesgo.

Pacientes sin factores de riesgo (1)
Se recomienda el uso de terapia combinada con un betalactámico y un macrólido (claritromicina o azitromicina) en pacientes con NAC y enfermedades concomitantes que se tratarán de forma hospitalaria.
•Se recomienda como terapia de primera línea la ampicilina + sulbactam (3 g IV cada 6 horas) + claritromicina (500 mg IV cada 12 horas) (Evidencia IA).
•Se recomienda como terapia alternativa el uso de cefuroxima (750 mg IV cada 8 horas) + claritromicina (500 mg IV cada 12 horas) (Evidencia IIA).
•En pacientes alérgicos a la penicilina o con reacciones adversas a los macrólidos, se recomienda el uso de fluoroquinolonas: moxifloxacina (400 mg IV al día) o levofloxacina (500 mg IV al día) (Evidencia IA).
•El uso de ceftriaxona se limita a los pacientes en los que se sospecha resistencia a la penicilina, en estos casos también se debe combinar con claritromicina (500 mg cada 12 horas) (Evidencia IA).
•En pacientes con NAC y enfermedades concomitantes que se tratan de forma hospitalaria, no se recomienda el uso de ertapenem.
•No se recomienda el uso de terapia combinada con un betalactámico y fluoroquinolona (moxifloxacina o levofloxacina) en pacientes con NAC y enfermedades concomitantes que se tratan de forma hospitalaria.

Pacientes Hospitalizados en UCI (1)
» En pacientes con NAC grave que se tratan de forma hospitalaria, se recomienda el uso de terapia combinada con un betalactámico y claritromicina; y además oseltamivir, según las recomendaciones epidemiológicas vigentes en nuestro país. Se recomienda que el betalactámico de primera línea usado sea ampicilina + sulbactam. Dado nuestro perfil epidemiológico y el incremento de SARM adquirido en comunidad (SARM-AC), se recomienda además tratamiento empírico con vancomicina o linezolid en este grupo de pacientes.
» Como alternativa al tratamiento con ampicilina + sulbactam, se recomienda el uso de cefuroxima asociada a los otros antibióticos.
» En pacientes alérgicos a las penicilinas, se recomienda el uso de fluoroquinolonas (moxifloxacina o levofloxacina) asociadas a oseltamivir.
» No se recomienda el uso de tigeciclina en NAC.
» El uso de ceftriaxona se limita a los pacientes en los que se sospecha resistencia a la penicilina. En estos casos también se debe asociar con claritromicina (500 mg cada 12 horas) (Evidencia IA).

Con Factores de Riesgo:
» Con factores de riesgo:
• En pacientes con factores de riesgo para P. aeruginosa, se recomienda el uso de piperacilina + tazobactam asociada a claritromicina. En este grupo de pacientes, se debe asociar además oseltamivir dadas las recomendaciones epidemiológicas realizadas en nuestro país.
» Se considera como alternativa a la piperacilina + tazobactam, el uso de cefepime con las mismas asociaciones descritas previamente.
» Cuando existe evidencia de uso previo de antibióticos posibles inductores de betalactamasas de espectro extendido (como cefalosporinas de segunda o tercera generación), se recomienda el uso de meropenem o imipenem asociado a claritromicina y oseltamivir.
» Se recomienda el uso de vancomicina o linezolid en pacientes con factores de riesgo para SARM-AC adicional a los otros antimicrobianos instaurados: betalactámico, claritromicina y oseltamivir.
» En pacientes con falla renal, edad avanzada, múltiples enfermedades concomitantes; y en pacientes obesos, se recomienda el uso de linezolid y vancomicina.
» No se recomienda el uso de linezolid como terapia única para SARM en presencia de bacteriemia.
» Se recomienda el uso de piperacilina + tazobactam o cefepime en pacientes con factores de riesgo para bacterias gram negativas.
» No se recomienda el uso de tigeciclina. A pesar de que las recomendaciones de uso de antibióticos están avaladas por guías internacionales, reportes recientes sugieren que el uso de antibióticos de amplio espectro puede estar asociado con mayor mortalidad (7). Esto resalta la importancia de un manejo multidisciplinario que involucre las especialidades pertinentes y la participación de infectología en el manejo y control de antibióticos de amplio espectro.

TABLA 1. FACTORES DE RIESGO EPIDEMIOLÓGICOS ASOCIADOS CON ETIOLOGÍA ESPECÍFICA

TABLA 2. APROXIMACIÓN DIAGNÓSTICA ORIENTADA POR LA CLÍNICA

TABLA 3. CRITERIOS DE INGRESO A UCI

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Adopción Institucional (1) Guía desarrollada por la Asociación Colombiana de Neumología y Cirugía de Tórax (ACNCT), Asociación Colombiana de Medicina Crítica y Cuidado Intensivo (AMCI), Asociación Colombiana de Medicina Interna (ACMI) y Asociación Colombiana de Infectología (ACIN).

  1. Montufar F, Varon F, Giraldo LF, Saenz O, Rodriguez A, Alarcon A. GUÍA DE PRÁCTICA CLÍNICA Recommendations for diagnosis, treatment and prevention of communityacquired pneumonia in immunocompetent adults. 2012 [cited 2019 Aug 6]; Available from: www.elsevier.es/infectio
  2. Atención de Emergencias Desastres G. Ministerio de la Protección Social Urgencias III Edición TOMO II [Internet]. 2009 [cited 2019 Aug 6]. Available from: https://www.minsalud.gov.co/Do... y Publicaciones/Guía para manejo de urgencias tomo II.pdf
  3. Cunha BA. Atypical pneumonias: Current clinical concepts focusing on Legionnaires’ disease. Current Opinion in Pulmonary Medicine. 2008.
  4. Cunha BA, Cunha CB. Legionnaire’s Disease: A Clinical Diagnostic Approach. Infectious Disease Clinics of North America. 2017.
  5. Ruuskanen O, Lahti E, Jennings LC, Murdoch DR. Viral pneumonia. Lancet (London, England) [Internet]. 2011 Apr 9 [cited 2019 Aug 23];377(9773):1264–75. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih. gov/pubmed/21435708
  6. Trzeciak S, Dellinger RP, Chansky  ME, Arnold RC, Schorr C, Milcarek B, et al. Serum lactate as a predictor of mortality in patients with infection. Intensive Care Med [Internet]. 2007 May 24 [cited 2019 May
  7. 14];33(6):970–7. Available from: http://link. springer.com/10.1007/s00134-007-0563-9
  8. Webb BJ, Sorensen J, Jephson A, Mecham I, Dean NC. Broad-spectrum antibiotic use and poor outcomes in community-onset pneumonia: A cohort study. Eur Respir J. 2019;54(1).
  9. Cunha BA. Pneumonia essentials [Internet]. Physicians’ Press; 2010 [cited 2019 Aug 23]. 413 p. Available from: https://books. google.com.co/books/about/Pneumonia_ Essentials_2010.html?id=v- taPLMysC&redir_esc=y
  10. Antonio Montes de Oca Sandoval M, Antonieta Xóchitl Padua M, Olvera Guzmán CI, Franco Granillo J. Revista de la Asociación Mexicana de Medicina Y TERAPIA INTENSIVA Ajuste de la relación PaO 2 /FiO 2 a la presión barométrica: Presión barométrica-PaO 2 /FiO 2 [Internet]. 2010 [cited 2019 Aug 26]. Available from: www. medigraphic.com

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